EZLN: el fantasma del 9 de febrero de 1995

Cuando las cosas no les salen bien a los gobiernos, éstos recurren al manualito del escándalo y al show mediático del discurso justiciero, para apuntalar sus deslavadas figuras como gobernantes y reposicionarse públicamente ante el respetable.

A principios de 1995 el país vivía una situación difícil. La inestabilidad en México era un signo de alarma en todos los sectores. Se hacía hincapié en que la deuda externa iba en ascenso: 170 mil millones de dólares. Estudios de expertos señalaron que la economía en México podría no crecer o registrar tasas negativas; se calculó que la inflación oscilaría entre 16 y 20 por ciento y los salarios reales de los trabajadores se desplomarían en otro 10 por ciento, mientras que la creación de empleos sería prácticamente inexistente.

Se presentó una nueva ola de dudas y desconfianza. Los mercados financieros mantuvieron el nerviosismo y la volatilidad, en una renovada fuga de capitales que elevó el tipo de cambio. El dólar iba al alza. Las medicinas se encarecieron entre 8 y 55 por ciento en 45 días. Nacional Financiera suspendía su apoyo a empresas pequeñas y medianas. En el plano internacional, el Banco Mundial anunció que concedería a México un préstamo por 2 mil millones de dólares para la aplicación del programa económico mexicano de emergencia 1995. Cualquier semejanza con la actual situación es mera coincidencia.

En este contexto, la Secretaría de Gobernación nos solicitó a la Comisión Legislativa para el Diálogo y Conciliación de Chiapas, antecedente de la Cocopa, que realizáramos una gira de trabajo por el estado de Chiapas con el propósito de establecer acercamiento con diversos sectores de la sociedad chiapaneca. Nos reunimos con propietarios rurales y ganaderos para conocer sus puntos de vista, en San Cristóbal nos entrevistamos con el obispo Samuel Ruiz y con don Amado Avendaño Figueroa.

Sostuvimos en Margaritas una serie de reuniones con grupos de representantes de 3 mil 500 desplazados de Ocosingo, Las Margaritas, La Trinitaria, Comitán y Frontera Comalapa, así como de la CIOAC. El senador Heberto Castillo habló en nombre de la comisión y señaló que esta instancia habría de pugnar porque el problema bélico se resolviera por la vía política: “respetando el derecho a su dignidad, a su vivienda, a su tierra”, y advirtió que a nadie se le apoyaría para violar la ley o lesionar el derecho de los demás. Nos reunimos también con el comandante de la séptima Región Militar.

La Conai, en un comunicado de prensa, afirmó “que la comandancia del EZLN mantenía la firme postura de no amenazar militarmente poblados, edificios públicos y a la población civil que no simpatizara con su causa, además de brindar las garantías a los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la propia Conai”.

El gobierno federal había diseñado esa gira, a nuestras espaldas, como un elemento distractor para preparar un golpe mortal a la comandancia zapatista, el cual satisficiera por un lado a los sectores duros del Ejército y la derecha mexicana, y al mismo tiempo, y sobre todo, ocultara el fracaso económico de las políticas gubernamentales, que tenían postrado al país, en la más aguda crisis que había vivido México hasta esos años, pero mucho menor a la que actualmente vivimos.

El mismo día que regresamos de Chiapas, después de lo que nosotros suponíamos había sido una jornada productiva de acercamiento con la sociedad chiapaneca, el presidente Zedillo, sin consultarnos ni decir “agua va”, en cadena nacional declaró: “Informo a la nación que: ... mientras el gobierno insistía en su voluntad de diálogo y negociación, el EZLN venía preparando nuevos y mayores actos de violencia, no sólo en Chiapas, sino en otros lugares del país (...) El día de ayer, la PGR descubrió dos resguardos clandestinos del EZLN, en la ciudad de México y en el estado de Veracruz (...) Estos hechos y la evidencia descubierta permiten establecer que lejos de prepararse para el diálogo y la negociación, la estrategia del EZLN era ganar tiempo para pertrecharse y extenderse más, a fin de realizar más actos de violencia. El gobierno no puede ni debe permanecer indiferente ante violaciones a la Constitución que en este caso implican claramente una amenaza contra el pueblo de México y el orden público (...) La evidencia descubierta el día de ayer ha permitido identificar a importantes miembros de la dirigencia del EZLN y configurar su presunta participación en la comisión de múltiples y graves delitos (...) Atendiendo a mi responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República, di instrucciones precisas a la PGR para que fuesen integradas las averiguaciones previas y sean consignados ante la autoridad competente los presuntos responsables”. ¡Chúpale, pichón!

¿Cuántas veces hemos escuchado el mismo discurso, dicho por diferentes presidentes, de distintos partidos? Eso era una mentira: la sociedad mexicana se encargó de echar abajo las ansias novilleras de Zedillo, impidiendo la captura de la dirigencia zapatista. Durante 15 años el EZLN ha guardado una postura ejemplar: no ha disparado un solo tiro, ha soportado las calumnias y agresiones provenientes de diversos núcleos gubernamentales antizapatistas, pero no está exento de ser objeto de una nueva ofensiva, igual que la de febrero de 1995. Por ello hay que estar alertas.

Los fracasos gubernamentales necesitan nuevos chivos expiatorios. La irrupción de un escuadrón del Ejército cerca del poblado Hermenegildo Galeana, buscando supuestamente sembradíos de enervantes, es una aviso de lo que están pensando algunos miembros del Ejército y del gobierno mexicano. Hoy más que nunca hay que estar con la guardia en alto.

Por: Jaime Martínez Veloz – La Jornada – UNAM - México - Gracias Nemesio Rodríguez
http://www.jornada.unam.mx/2009/06/05/index.php?section=opinion&article=019a2pol

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