Nueve comunidades por la prohibición de la soja

Las naciones indígenas del Chaco piden al estado argentino que se prohíba la soja transgénica.
Las comunidades indígenas del norte argentino estamos sufriendo desde hace unos veinte años un proceso acelerado de exterminio de nuestras comunidades y nuestros pueblos, la frontera de la soja nos expulsa y nos mata.
Exterminar, en el mismo sentido de exterminio de la colonización española o de la política del régimen liberal con Julio Argentino Roca. De repente, comunidades que no habían sido percibidas –invisibles en tierras no rentables- durante más de sesenta años, hoy son atacadas con topadoras, sus hogares destrozados con cadenas, envenenados los campos y los ríos.
Comunidades enteras son trasladadas a zonas urbanas sin ninguna herramienta para poder sobrevivir en ellas, sin entender culturalmente un sistema hospitalario de salud, sin contar con monte que nos proveía de remedios, sin saber cómo alimentarse y muchos cargando con un solo idioma sobre el hombro, han visto morir a sus hijos y a los ancianos en la plena miseria no sin antes ser tratados como delincuentes por ir a asentarse en algún lugar de la ciudad, lugar que siempre es de otro.
Estos desalojos compulsivos extrajudiciales o por medio de la acción penal, con máquinas topadoras que, unidas con cadenas tiran nuestras casas y nuestro hogar, que es el monte, lo hacen en nombre de una sola palabra: soja.
La soja transgénica ha traído los desalojos que faltaban para despojar a las comunidades guaraníes, kollas, wichís, pilagás, mocovíes y tobas que estaban en la llanura (Chaco) restante en este país, las anteriores llanuras fueron ‘despejadas’ por obra del General Roca.
Además de la reacción natural en contra de esta semilla que nos golpeó, nos encarceló, nos despojó, nos quitó alimentos, remedios y cultura, arrojándonos hacia la autodiscriminación en un ambiente totalmente hostil y discriminador; aparte de lo que sentimos, sabemos que esta semilla:
  • No es natural: no es natural, es un invento de laboratorio para resistir el 99% de las plagas que afectaban a la semilla original.
  • Desertifica la tierra: como el sueño del avaro que planta 10 centavos y quiere que florezcan 10.000 en un minuto, la soja tiene el efecto de desertificar la tierra en 20 años de uso ‘conforme a lo recomendado’. Ahora los científicos blancos descubrieron que una capa fértil de tierra solo se logra con 700 a mil años de bosques nativos, nosotros lo sabemos desde siempre y muchos secretos más, porque la tierra tiene vida propia.
  • Envenena la tierra, la gente y el medio ambiente: es una semilla pensada para no dar trabajo ni siquiera a los desmalezadores: está inventada para resistir los venenos poderosísimos –tirados desde un avión- que matan toda maleza pero no a la soja; en todo el chaco tenemos casos de muertes, cegueras y malformados por los venenos soja.
  • No es alimento para humanos: es una semilla inventada para alimentar animales (o biodiesel), un oleaginoso que nadie come (ni siquiera quien la planta) y rechazado por el organismo humano, para desactivar lo incomestible hacen falta horas de energía bajo la olla, no nutre enteramente.
  • El crimen de quitar alimentos y arrancar un motor con ellos: peor todavía, con ella se produce biodiesel, ese crimen incomprensible e inhumano de estos días, de llenar un tanque con el alimento que le falta a diecisiete familias en este u otro lado del mundo.
  • De la falta de libertad a la inexistencia: antes venían los terratenientes, nos esclavizaban, nos hacían plantar caña de azúcar o cualquier otra plantación hasta que fuimos asalariados de esos que nos despojaron pero no nos echaron, hoy la soja ni siquiera da trabajo, solo somos arrojados por grandes capitales hacia la muerte en las ciudades o muchas veces a la vera de la ruta (no decimos que lo anterior fuera preferible).
  • Campos de soja desiertos de humanos: puede criticarse que nuestros campos sean extensos, pero vivimos de y en ellos, cuidamos la naturaleza porque siempre vivimos así, vivimos muchísimas familias en nuestro territorio, cultivando y criando, defendiendo los árboles, plantas y animales que nos dan la vida; en cambio, nadie vive en los campos de soja, es lo que llaman los blancos desierto, un desierto de soja.
  • Desalojo como drama social: la soja no solo ha desalojado a los verdaderos campesinos en una cifra que supera los 320.000, los verdaderos chacareros y puesteros, también ha desalojado a enormes poblaciones de comunidades indígenas que hoy pasan a formar más del 50% de ciudades como Tartagal u Orán en Salta y mucho más en las ciudades del Chaco y Formosa.
  • Pérdida de diversidades culturales: al desalojar tan bruscamente, se pierden diversidades culturales convirtiéndolas en discriminación y autodiscriminación, pérdida de idiomas, sabidurías y costumbres que eran queridas para cuidar la tierra argentina por miles de años más.
  • Pérdidas de diversidad biológica: desde cientos y miles de años vivimos de la diversidad biológica, de esos animales y plantas que nos dan los alimentos, nos dan los remedios, nos dan cultura para vestirnos y hasta para maquillarnos en rituales y fiestas comunitarias, nos dan leyendas que nos enseñan a vivir, la soja corta toda comunicación de los bosques nativos para extinguirlos en especies hasta que sean desiertos y nunca más vuelvan a tener la riqueza de las mieles, osos, árboles, chaguar y miles de especies que eran de esta tierra y ni siquiera ellos saben cuando las volverán a necesitar, todo perdido para siempre por la avaricia de la soja.
  • Mafias sojeras: nadie puede negar que la soja ha creado verdaderas mafias en el chaco, de topadoras con guardaespaldas pertenecientes a mafias como “los Ales” de Tucumán como paramilitares que cuidan la labor de las topadoras, de innumerables sobornos a jueces, fiscales y gobernantes inversores en campos sojeros.
  • Extranjerización de la tierra: la extranjerización de nuestro suelo, excluyéndonos, exportando la soja y su renta, ha sido otro efecto de la soja.
  • Avaricia sin límites: esta semilla genera la avaricia que vimos en los últimos meses: blancos que en el 2003 ganaban 208 dólares con una tonelada de soja retenidos al 35%, hoy ganan 297 dólares con la misma tonelada de soja con las retenciones al 45%, tratamos de entender el conflicto y ahora lo entendemos, es el Paro de la avaricia, de los que teniendo más quieren más.
Podemos entender que salgan a manifestar sobre la ruta a los que no tienen trabajo por meses, a nosotros nos ha pasado y murieron nuestros hijos pequeños porque en los 23 días de manifestación por nuestra vida (puente internacional del Mercosur Pilcomayo 1996) nadie nos daba de comer, la gente se muere si no tiene y lucha por su vida, es la única forma de defender cuando te quitan todo.
Pero no podemos entender a quienes manifiestan sobre la ruta porque ganan mucho, quieren ganar mucho más, hacer de toda la tierra un mar de soja y llevar los productos de la tierra a precios internacionales que nosotros no podemos pagar, porque también existimos y comemos pan; peor aún, nosotros nunca manifestamos sobre la ruta para desabastecer, sí para hacer conocer nuestros reclamos.
Nosotros ya sabíamos hablar de qué es una frontera, modelos económicos, políticas públicas, pero este conflicto de la soja en que la patronal agraria pide nuestro porte de muerte, la liberación de la soja, y el gobierno pide retenciones al 45% que también son nuestra muerte porque mantienen a la soja con un alto nivel de rentabilidad.
Esas dos soluciones siguen siendo la carta que llevan los sojeros para exterminarnos, entonces nosotros pedimos al Estado una solución justa: prohibir la soja transgénica, que está destruyendo la tierra de forma irrecuperable, que no trae bien a la sociedad y que se ha convertido en un monstruo que nos devoraba a nosotros (un monstruo, por qué no decirlo alentado por el gobierno) que ahora quiere devorar un gobierno ha promocionado la plantación de esta semilla.
Prohíban la soja y tendremos bosques nativos, 16 millones de hectáreas plantadas con alimentos que se consuman internamente, comunidades que vivan conforme a sus costumbres y a la constitución nacional, suelo cultivable para siempre, un Estado en paz que nos contente a todos sin egoísmos.
Nosotros, los hijos de la tierra, pedimos a la presidenta y a los legisladores; se lo pedimos así, muéstrenos un solo beneficio social de la soja transgénica y retiramos nuestro pedido.
Comunidades:
  • Comunidad del pueblo Tupí Guaraní Iguopeigenda de río Blanco banda sur
  • Comunidad aborigen Las Juntas (kolla)
  • Comunidad Ava Guaraní Campo Chico
  • Comunidad Ava Guaraní Mitre de Orán
  • Comunidad Ava Guaraní 2 de abril
  • Comunidad Guaraní Misión San Francisco
  • Comunidad Ava Guaraní Tape Iguapegui del río Tarija
  • Comunidad Ava Guaraní Cua Cuariño Ge Zenta
  • Comunidad Ava Guaraní "El Progreso" Pichanal
  • Organización Defensa Indígena Orán

1 comentario:

evelynmonsalvo dijo...

Basta de capitalismo desmedido. Luchemos todos juntos para cambiar un futuro desierto. Pensemos en nuestros hijos. Debemos trabajar en conjunto para evitar la destrucción del planeta, de nuestra casa.

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