Descubren restos de una civilización desconocida en el Amazonas









Numerosos restos de lo que a todas luces forma parte de una antigua y hasta ahora desconocida civilización han aparecido bajo los árboles de la selva amazónica. 260 enormes avenidas, largos canales de riego y cercados para el ganado han sido divisados desde el aire casi en la frontera entre Bolivia y Brasil. Las ruinas han quedado al descubierto debido al proceso acelerado de deforestación que sufre la selva que todavía hoy es uno de los mayores pulmones de nuestro planeta. Un proceso que está dejando al descubierto lo que antes permanecía oculto bajo la vegetación.

La idea tradicional es que, antes de la llegada de españoles y portugueses en el siglo XV, y a diferencia de lo que sucedía, por ejemplo, en los Andes, no existían civilizaciones avanzadas en la cuenca del Amazonas. Sin embargo, la tala indiscriminada de árboles está dejando al descubierto numerosas pruebas de que las cosas no fueron realmente así. Las cada vez más numerosas imágenes aéreas y de satélite están revelando, en efecto, un complejo entramado de pueblos, ciudades, carreteras y estructuras que hasta ahora habían permanecido ocultas bajo luna impenetrable capa verde.

“Es la historia de nunca acabar”, asegura Denise Schaan, de la Universidad Federal de Pará en Belem, que ha realizado ya numerosos descubrimientos desde el aire e, incluso, examinando con cuidado imágenes de Google Earth. “No hay semana en la que no encontremos nuevas estructuras”, asegura la investigadora. Algunas de ellas son cuadradas o rectangulares, mientras que otras forman círculos concéntricos o complejas figuras geométricas como hexágonos y octágonos, todos ellos conectados por una red de amplias avenidas. Los científicos llaman a estos hallazgos “geoglifos”.

Genocidio, sí señor (*)

Cuando el ministro de Defensa de Bélgica afirmó que en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial, en referencia a la matanza de millones de indígenas, la indignación se apoderó de muchos en la región.
Es que el asunto raramente se trata en público, aunque hace tiempo que el hecho fue aceptado por gran parte de la población norteamericana.

La afirmación, realizada el 8 de abril 2004, fue incluida en un informe de 16 páginas del gobierno belga, titulado ”Genocidios” y publicado en conmemoración del décimo aniversario del genocidio de Ruanda, en que murieron entre 500.000 y un millón de personas.

El ministro belga André Flahaut sostuvo que sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur, agregó.

Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos, opuestas a distintas teorías negacionistas.

Tales teorías sostienen que las enfermedades que mataron a gran parte o la mayoría de los indígenas fueron un subproducto desafortunado del ”contacto” entre culturas, y que el sistema de escuelas residenciales tendente a borrar todo rastro de cultura indígena fue un intento equivocado de aculturación.

”Estamos haciendo numerosas investigaciones para nuestro centro cultural, y cada vez es más evidente que hubo un plan calculado para apropiarse de los recursos de Haida Gwaii”, nombre indígena de las islas Queen Charlotte, afirmó Andy Wilson, miembro del Comité de Repatriación de Haida.

El despojo aludido por Wilson ocurrió en pleno siglo XX. El archipiélago de las Haida, situado a 100 kilómetros de la costa de Canadá sobre el Pacífico y a veces denominado ”Galápagos canadiense”, tiene actualmente 4.000 habitantes, pero se estima que tuvo más de 10.000 antes de caer a 588 en 1915, tras el primer contacto con los europeos.

El Comité de Repatriación ha viajado a museos de Canadá y Estados Unidos en los últimos ocho años, recolectando los restos de 400 ancestros haida que murieron de viruela y otras enfermedades introducidas por los europeos, en lo que Wilson llamó una ”guerra de gérmenes”.

”Por lo que leímos en las bitácoras de capitanes y otros (europeos) que viajaba en los barcos, archivadas en los museos, ellos sabían exactamente lo que hacían para obtener acceso a Haida Gwaii”, declaró Wilson en una entrevista.

Muchos otros activistas y académicos han reiterado ese argumento en relación con otras matanzas de norteamericanos nativos.

Las escuelas residenciales o internados son otra arma contra los pueblos ancestrales y su cultura en Canadá y Estados Unidos.

”Ya en noviembre de 1907, la prensa canadiense reconocía que la tasa de mortalidad dentro de los internados para indígenas superaba 50 por ciento”, dice el informe ”Oculto en la historia: El holocausto canadiense”, de un grupo indígena llamado Comisión de la Verdad sobre el Genocidio en Canadá.

”Sin embargo, esa masacre ha sido borrada de la conciencia y el registro público de Canadá en las últimas décadas... La historia oculta revela un sistema tendente a acabar con la mayoría de los nativos a través de las enfermedades, la reubicación o el asesinato”, dice el informe.

”Mientras, una minoría de colaboradores fueron entrenados para servir al sistema genocida”, agrega el documento.

En las últimas dos décadas, sobrevivientes de ese sistema educativo, que funcionó hasta la década de 1960, demandaron al gobierno canadiense y a las iglesias que administraban los internados. En 1998, Ottawa pidió disculpas por los abusos físicos y sexuales y la pérdida de cultura sufrida por niños indígenas en esas instituciones.

Hasta el 3 de este mes, más de 12.400 de unos 90.000 sobrevivientes del sistema habían iniciado acciones judiciales contra el gobierno federal, que llegó a un arreglo con 1.250 de ellos a un costo de 71 millones de dólares, de acuerdo con la Resolución Gubernamental sobre Escuelas Residenciales Indígenas.

En Estados Unidos, sobrevivientes de los internados y sus familiares están redactando una petición al Congreso legislativo en reclamo de compensación por los 100.000 niños nativos que los conquistadores europeos arrancaron de sus hogares en los siglos XVIII y XIX, con el objetivo de asimilarlos a la sociedad blanca.

Activistas unidos en el Proyecto de Curación para Víctimas de los Internados sostienen que Washington es responsable, en virtud del derecho internacional, por los efectos de ese sistema que perduran hasta hoy, como la pérdida de idiomas aborígenes y la violencia imperante en muchas comunidades nativas.

Una propuesta de disculpa del gobierno estadounidense a los indígenas está en discusión en el Congreso.

”Esta nación debe hacerse cargo de los acuerdos rotos y las malas políticas federales que les siguieron, como la exterminación, el desplazamiento forzado, la proscripción de religiones indígenas y la destrucción de sitios sagrados”, dice la disculpa propuesta.

Aunque Bélgica señaló a América del Norte como lugar del peor genocidio de la historia, también mencionó a otras regiones que masacraron a pueblos indígenas, por ejemplo el resto de América y algunas partes de Asia.

En 1992, los pueblos indígenas reunidos en la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, redactaron una ”Carta de la Tierra de los Pueblos Indígenas” para promover cambios en la Convención de las Naciones Unidas contra el Genocidio, de modo que reconozca ”las numerosas formas de genocidio de pueblos indígenas”.

La definición internacional de genocidio” obviamente abarca a los pueblos indígenas cuando son víctimas de algún tipo de exterminación”, dijo a IPS el nuevo relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la prevención del genocidio, Juan Méndez.

Por supuesto, ”el derecho internacional no reconoce el genocidio cultural o económico”, pero ”eso no significa cerrarse a nuevas interpretaciones de la Convención contra el Genocidio”, agregó.

Desde la Cumbre de la Tierra, la ONU comenzó a abrir sus puertas a representantes indígenas.

En diciembre de 1994, la Asamblea General decidió establecer el ”Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, a celebrarse el 9 de agosto de cada año durante el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Esa fecha recuerda el día en que se celebró la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

El objetivo del Decenio Internacional es fortalecer la cooperación para la solución de los problemas que enfrentan las poblaciones indígenas en áreas tales como derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, educación y salud. El ente coordinador del Decenio es la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En abril del 2000, la Comisión de Derechos Humanos adoptó la resolución que establece el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, que fue apoyada por el Consejo Económico y Social en julio de ese mismo año. El mandato del Foro Permanente es examinar las cuestiones relativas al desarrollo económico y social, la cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y los derechos humanos.

Brown y Las Islas Malvinas argentinas

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero era dueño de ese coraje contagioso que se agranda ante la dificultad, y dirigiéndose a sus tripulantes los arenga con estas palabras:

"Marinos y soldados de la República: ¿Véis esa gran montaña flotante? ¡ Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la "25 de Mayo" que será echada a pique antes que rendida.

Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!"

Momentos después la nave capitana de Brown dio aquella consigna inmortal: "¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!"

Murió Claude Levi-Strauss

Claude Levi-Strauss murió el sábado 31 de octubre de 2009, a la edad de 100 años, considerado el padre de la antropología moderna por una amplia obra que incluye teorías sobre las similitudes entre las sociedades tribales y las industriales, el 28 de noviembre de este mismo año hubiera cumplido 101 años.
Se le consideraba un reformador del campo de la antropología por la introducción del concepto de estructuralismo: los patrones comunes de conducta y pensamiento, y en particular los mitos, en una amplia gama de sociedades humanas.
El estructuralismo, definido como la búsqueda de patrones subyacentes de pensamiento en todas las formas de actividad humana, compara las relaciones formales entre los elementos de cualquier sistema dado.
En su carrera de más de 60 años, Levi-Strauss escribió libros que se han convertido en clásicos de la antropología y la literatura como Tristes trópicos (1955), El pensamiento salvaje (1963) y Lo crudo y lo cocido (1964).
Jean-Mathieu Pasqualini, secretario de la Academia Francesa, dijo que se realizará el jueves un acto en homenaje a Levi-Strauss -que era miembro de la sociedad- durante el cual los académicos escucharán de pie un discurso en su memoria.
El presidente francés Nicolas Sarkozy se sumó a otros funcionarios del gobierno, políticos y ciudadanos para rendir homenaje al intelectual fallecido.
El canciller Bernard Kouchner elogió el énfasis que puso Levi-Strauss en el diálogo entre culturas y dijo que Francia perdió a un visionario. Sarkozy recordó al humanista inclaudicable.
Nacido el 28 de noviembre de 1908 en Bruselas, Levi-Strauss era hijo de un matrimonio francés de origen judío. Estudió en París y luego fue profesor e investigador en Sao Paulo, Brasil, donde realizó gran parte de sus investigaciones antropológicas.
Levi-Strauss se fue de Francia a consecuencia de las leyes antijudías del régimen de Vichy, colaboracionista con los nazis, y durante la Segunda Guerra Mundial se incorporó a las fuerzas francesas libres.
Recibió doctorados honorarios de Harvard, Yale y Oxford además de universidades de México, Suecia y Canadá.
Aunque fue elevado al panteón intelectual, Levi-Strauss no perdió su sencillez.
Habilidoso y creyente en las virtudes de los trabajos manuales y la vida al aire libre, era también entusiasta de la música; una vez dijo que le habría encantado ser compositor de no haberse dedicado a la etnología.
Le sobreviven sus hijos Roman y Laurent.

Laponia: el modelo sueco degradado

La esclavitud, la trata de personas, los peores atributos han dañado la imagen del sector de la recolección de bayas en la Laponia sueca, que ha tratado durante varios años para buscar el olor a azufre de su alrededor. Prácticas en contraposición con el "modelo sueco".
Dado que los suecos están muy mal pagados y es muy difícil regoger durante el otoño polar moras, y arándanos que habitan en sus vastos bosques, miles de trabajadores temporales extranjeros, de los países de Europa oriental y en especial de Asia, se hacen cargo de esta tarea. Pero este año la promesa de las bayas no se ha cumplido. Una ola de frío tardío y la falta de lluvia podrían explicar esta rareza. Pero también las tensiones de los muchos problemas en el bosque sueco, han destacando la incertidumbre que rodea a la industria en un país en el extremo norte de Europa.
A mediados de agosto un centenar de recolectores de Vietnam han ido a la huelga - la primera - para protestar contra la recolección de bayas y los escasos recursos en los bosques de Suecia, donde las empresas de envío de la agencia de ejecución de sus países, que otorgan, una cantidad fija por alojamiento, comida, autos de alquiler, nafta, y pasajes de avión. La policía intervino a petición de la empresa sueca que compra las bayas y se exime de cualquier responsabilidad sobre las condiciones de trabajo de los recolectores. Diez de ellos viajaron inmediatamente a Vietnam.
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Huelga de hambre
En Luleå, 200 recolectores de Tailandia se declararon en huelga a finales de agosto, cuando el ministro tailandés de trabajo fue a visitar Laponia. El Ministro se reunió con sus compañeros descontentos que fueron finalmente repatriados por autobús a Estocolmo antes de regresar a Tailandia por avión. "Intermediarios de los agricultores tailandeses les dicen que van a hacer un montón de dinero", dice Håkan Olsson, Director de Asuntos Sociales de la ciudad de Jokkmokk, que tenía que apoyar a los recolectores por las múltiples ofensas. Así como los agentes préstamos o hipotecas de sus casas." Sin embargo, a nivel local, sin salario garantizado. A menudo, las empresas no garantizan ninguna protección jurídica provisional. Y los recolectores se les pagan de acuerdo con los kilos cosechados, con un precio que varía. Pero este año, nada lo hará. "Esto crea una enorme frustración y el miedo de estas personas que están en deuda y que tienen que recorrer la mitad del mundo", dijo Håkan Olsson. El problema es que nadie quiere asumir la responsabilidad, ni las autoridades tailandesas, ni las suecas. Esos son recolectores que asumen todos los riesgos. Es una vergüenza cuando pienso que los suecos son tan bien recibidos en Tailandia.
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Lejos de "modelo sueco"
Mayoristas suecos de importación de mano de obra para la industria, pero si los suecos se hacen demasiadas preguntas sobre que las zapatillas se fabrican en circunstancias dudosas en Asia, donde no lo ven, se vuelve inaceptable cuando estos trabajadores vienen a su casa a trabajar en condiciones tan diferentes de las vigentes en Suecia. Y muchos suecos le escriben a la prensa contra esta situación.
Las empresas suecas que compran las bayas son a menudo las mismas personas que proporcionan los vehículos, vivienda y alimentos a los trabajadores y supervisores. Luego se culpa a las empresas que contratan tailandeses o chinos, y se los acusa de doble discurso, se benefician en gran medida de los bajos salarios y la incertidumbre que caracteriza a este sector.
Presionado por las preguntas, el conservador ministro sueco de trabajo, Sven Otto Littorin, criticó a la Central Obrera (LO), la principal confederación de sindicatos de Suecia (como la CGT), no para hacer frente a recolectores de bayas extranjeros. De hecho, los sindicatos suecos, también muy poderosos, no parecían interesados. Es injusto reclamar a los sindicatos: desde 2007, los cosechadores fueron exceptuados por las normas del gobierno para los trabajadores extranjeros en Suecia, ya que son empleados por empresas extranjeras que actúan. La LO requiere que los recolectores tengan derecho también a un salario mínimo y decidió tomar el asunto en sus manos.